MANUELA BALLESTER
Hija, hermana y esposa de artistas (Antonio, Tonico y José Renau, respectivamente) es una de las pintoras destacadas de la plástica española del siglo XX. Nació en Valencia en noviembre de 1908, hace un siglo. Sus obras se conservan en el Museo de San Pío V, en el González Martí, en el Museo de Arte Contemporáneo de Vilafamés, en el Ayuntamiento de Valencia, y en numerosas colecciones privadas de España, Méjico y Alemania.
Su figura y obra han sufrido el eclipse profesional provocado por el peso artístico de los varones que estuvieron a su alrededor, en especial su marido José Renau.
Además del eclipse artístico, Manuela sufrió otro más sutil, pero más efectivo: ser madre de una familia de cinco hijos, de la que tuvo que hacerse cargo siempre en situaciones extremas. Primero, la Guerra Civil Española y luego sus dos exilios: Méjico y la República Democrática Alemana. Siempre siguiendo a su marido, cuyo itinerario profesional y político ocasionó serios trastornos familiares.
Sin embargo, Manuela Ballester nunca dejó de trabajar en el oficio que había aprendido en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. De hecho, sin el concurso de Manuela los murales mejicanos de Renau (“Retrato de la Burguesía”, en Méjico D.F. y “Nacimiento de la Hispanidad”, en Cuernavaca) hoy no existirían. También trabajó en el Taller Estudio que Renau había abierto en Méjico, fuente de ingresos de la familia durante 19 años, elaborando trabajos publicitarios y carteles de cine.
El mundo académico conoce la obra de Manuela, aunque quizá no la aprecia en toda su merecida extensión. Pero el público en general ignora el valor de la trayectoria de esta artista valenciana menoscabada por el hecho de haber sido la mujer de otro artista fenomenal.