La muerte nos sorprendió, de improvisto, rastrera, bailando entre la oscura sombra del poder. La brutalidad vestida de uniforme, apestando a mortecina, oliendo a autoridad… te atrapo por la espalda de forma vil, te golpearon una y otra vez, casi de manera teatral, de forma placentera, como hienas hambrientas… te rodearon, te mataron a golpes… los duros golpes que da el poder contra quien se le enfrenta. Continúa
|