Antonio Estevan. Las inundaciones que ha sufrido la Ciutat de les Arts i les Ciències a consecuencia de las precipitaciones registradas en la madrugada del pasado 12 de octubre han puesto de manifiesto la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran tanto la CAC como otros tramos e instalaciones del Jardín del Turia, una situación de riesgo que en cualquier momento puede afectar también a Nazaret y a otras zonas del Marítimo. Los problemas registrados en la pasada semana no pueden ser calificados de sorprendentes o inesperados, sino que, muy al contrario, eran perfectamente previsibles. El Jardín del Turia está situado varios metros por debajo del tablero urbano de la ciudad de Valencia y aunque afortunadamente las grandes riadas ya discurren y discurrirán siempre por el nuevo cauce, el cauce histórico del Turia sigue siendo el aliviadero natural de las escorrentías de una considerable extensión de territorio. A la propia superficie del viejo cauce, de más de 2 millones de metros cuadrados desde Quart al mar, hay que añadirle algunos espacios urbanos a ambos lados del viejo cauce cuyas escorrentías vierten hacia él. Levante.
Al estar situada en la cota más baja del cauce, en episodios de grandes precipitaciones toda el agua que baje por el viejo cauce y no pueda ser absorbida por los colectores existentes bajo el mismo acabará indefectiblemente llegando a la zona de la CAC. Si en esa zona no existe un tratamiento de drenaje adecuado que proteja las edificaciones, éstas se inundarán, como ocurrió el pasado 12 de octubre pese a que las precipitaciones recogidas no fueron excesivamente importantes en comparación con otros episodios registrados históricamente en la ciudad. La solución prevista para el drenaje de esta zona, que al parecer se apoya en la prolongación del Colector Norte de aguas pluviales hasta el mar, puede no funcionar correctamente en condiciones extremas, dada la baja cota a la que se sitúa la CAC, a poco metros sobre el nivel del mar. Además, en la Comunitat Valenciana los episodios de fuertes precipitaciones coinciden con frecuencia con temporales de Levante, que elevan de modo sensible el nivel del mar en la costa, dificultando aún más el funcionamiento de los colectores. Estas difíciles condiciones parece que han incrementado apreciablemente los costes del colector proyectado (se han presupuestado 36,6 millones de euros para un tramo de apenas 1.500 metros entre el puente de Serrería y el de Astilleros), y aún así suscitan graves dudas sobre su funcionamiento en condiciones críticas. Con una fracción de ese presupuesto sería posible resolver el problema en superficie rehabilitando el cauce del Turia entre Gulliver y el Oceanogràfic, hasta enlazar con el tramo todavía existente del río Turia. Los jardines actuales en ese tramo -y posiblemente también los aliviaderos de pluviales de las edificaciones de la CAC- requerirían ciertas modificaciones, de coste limitado y fácil ejecución, para que vertieran sus aguas hacia el cauce rehabilitado, que obviamente estaría deprimido respecto al nivel de los jardines y los edificios colindantes. Posiblemente aún sobraría dinero para modificar -preferiblemente sustituyéndolo por un puente o como mínimo elevando drásticamente su altura libre sobre la lámina de agua- el cubrimiento de la desembocadura que ha realizado la Autoridad Portuaria, una obra que es necesario modificar, puesto que como ya se ha comprobado en alguna ocasión, ha aumentado el riesgo de inundaciones en la barriada de Nazaret. Una solución en superficie, además de ofrecer plena garantía de funcionamiento aún en las circunstancias climatológicas más adversas, ofrecería a los valencianos la posibilidad de volver a disfrutar de la presencia del río en la ciudad, en armonía con los jardines. De este modo los ciudadanos podrían valorar, a la vista de los resultados de esta intervención, la conveniencia de abordar una progresiva recuperación del río en sucesivos tramos aguas arriba, hasta enlazar con el Parque de Cabecera. Dadas las circunstancias que confluyen en el tramo final del Turia, antes de adoptar posiciones precipitadas o abordar con urgencia la realización de obras de enorme coste y dudosa virtualidad, parece conveniente abrir un debate técnico y ciudadano sobre esta cuestión, para exponer alternativas, discutirlas, y encontrar colectivamente la solución más adecuada. Es mucho lo que está en juego, y hay que evitar a toda costa la acumulación de nuevos errores en la situación del Turia en Valencia, que dista de estar correctamente resuelta. *Iniciativa Turia [Firman también Francesc La Roca y Joan Olmos]
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