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Eleuterio Gabón
Parias. Un viaje desde Benin City a la Rambla de Barcelona
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Eleuterio Gabón
Parias. Un viaje desde Benin City a la Rambla de Barcelona
Aclarado esto, vamos con la historia de este viaje.
Empezamos en Benin City, una ciudad al sur de Nigeria, cerca de la costa donde viven más de un millón de personas. Si buscamos información sobre el lugar, por ejemplo en la Wiki, se nos hablará de su universidad, de su fama como ciudad de artesanos y de que su principal industria es el caucho y el aceite de palma. Nada encontraremos en referencia a que este lugar es uno de los centros neurálgicos de las mafias que operan en África, nada sobre que el producto interior bruto, la riqueza de la zona proviene de la trata de seres humanos. Y no porque se trate de algo desconocido, allí el negocio de la compra-venta de personas, sobre todo con fines de explotación sexual, forma parte del imaginario colectivo. Los captadores tienen un gran reconocimiento social, participan de este entremado funcionarios, pastores de la iglesia e incluso chamanes del vudú. Se ha hecho cultura de esta situación, materia prima en putas para Europa. Tan es así, que la mayoría de estas chicas, que por una razón u otra se ponen en manos de estas mafias, saben perfectamente que van a trabajar ejerciendo la prostitución. Lo que desconocen es que serán esclavas para siempre.
Desde Nigeria donde se articula una de las redes más grandes del continente, se sube hasta el Mediterráneo por diversas rutas. Son los mismos circuitos por donde se mueven la droga y el tráfico de armas. Son rutas de difícil intercepción, llevan muchos años operando y son cambiantes, se reinventan constantemente. Durante estos larguísmos tránsitos en los que se atraviesan desiertos, zonas en guerra y otras calamidades, las esclavas sufren todo tipo de penalidades: agresiones físicas, psicológicas, violaciones, torturas, son embarazadas, obligadas a abortar, contraen enfermedades...
Caminan en un total aislamiento y soledad, permanecen siempre vigiladas, son mal vistas por las poblaciones que atraviesan, ninguna legislación las protege. Cabe decir que tampoco el estatuto de refugiado protege a las víctimas de trata.
Para sobrevivir, no sólo físicamente sino también emocionalmente, dependen de sus tratantes. Se crean vínculos emocionales con las redes que son muy difíciles de romper. Entra aquí el papel del “husband”, el “esponsor” o “conexión”, que les acompañará durante todo el camino, que es el encargado de los contactos en Europa y también quien las va transpasando de una red a otra durante el viaje. Ocurre a menudo en estos intercambios entre redes, que una mujer embarazada por uno de sus tratantes, es obligada a abortar para imediatamente después ser embarazada de nuevo por el captor de la red siguiente. Vínculos emocionales.
Marruecos y Argelia con destino hacia las costas de Ceuta, Melilla, Argel y Orán, son las últimas paradas hasta dar el salto a Europa. Hace tres años era común que muchas de estas mujeres abandonaran a sus bebés en los puertos de Argelia por miedo a que no sobrevivieran la travesía en patera. Allí mismo operaba una red de tráfico de órganos que empleaba a estos bebés anónimos. El destino vía Egipto iba a parar a Israel o Arabia y ya hay quien apunta que con la crisis de la sanidad bien podría abrirse un nuevo mercado de este tipo enEuropa.
Para cuando llegan a las costas de España o Italia las mafias ya les han quitado toda la documentación. Puede que entonces las reciba la polcía o la Guardía Civil. Nunca se fiarán de ellos. Para ellas serán igual que el policía marroquí que las violó, el de Argelia que les robó a su bebé o el de su país que participó en su captación.
Eleuterio Gabón
haristipo@hotmail.com
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