• Fondo. Toma de cara a la una a las cuatro en el espejo con flor y al fondo marina. En el suelo la A crecida. Tierra húmeda de mayo ganada bien. Fondo y buen ánimo a la calle invisible y muda.
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Benjamín Lajo Cosido

Eh! ¡Los de Arriba! ¡Sé que me oís!

Benjamín Lajo Cosido

Os hablo desde el subsuelo de lo Humano. ¡Soy un subhumano!
Y esta voz sin rostro (que ya es aullido) os dice que en las sentinas de vuestro Estado ya reina la Esperanza que tantas veces matasteis…
Todas sus muertes, ahora son vida. Todo el sufrimiento que sin piedad impusisteis, fue nuestro abono. La fértil melodía de colores en un amanecer que vuestro egoísmo os impide ver. Os vencerá su hermosura, su sencilla grandeza, su armoniosa supremacía…

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Tesis pagana (enfermedades malditas y...)

Benjamín Lajo Cosido

Introducción
Existen Enfermedades malditas que se padecen en silencio. En la más cruel soledad. Que nos atormentan en su espesa oscuridad. Que se suman a tu propio sufrimiento; factores añadidos externos por indiferencia o exclusión social dentro de nuestras comunidades (enfermas en sus conceptos, prejuicios, que condenan y alimentan el sufrimiento de quienes las padecen)

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Un Huerto en la ciudad

Benjamín Lajo Cosido

Mientras Callejana surca la Tierra, yo pienso… Levanto mi mirada y seco el alegre sudor del sacrificio que será mi alegría y de quien tenga cerca.
En esos momentos de soledad compañera, vienen a mí mente (y a mí corazón a veces) las voces amigas que navegan con el Viento del Apoyo Mutuo y no están al servicio de nadie, pero sí lo están de todos.

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La fuerza de la enfermedad

Benjamín Lajo Cosido

Siempre que hablamos de nuestros males físicos contemplamos la realidad como la sentimos, es inevitable, y más cuando duele, pero creo conveniente abrir una reflexión y saber si esta afirmación es del todo cierta. Hablo desde la experiencia, luego creo que sé de lo que hablo.

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Memorias incompletas

Benjamín Lajo Cosido

14 de Abril de 1931... #República
España, su Pueblo, vive ese día como un despertar de Esperanza en el que una efervescencia social desahoga toda su alegría negada tras décadas de represión y sufrimiento, por una minoría que le impuso un yugo a su legítima Libertad, con el hambre que tienen grabado, presente; cincelado por el miedo y las injusticias en sus rostros. Las calles bulliciosas. Las sonrisas de la gente iluminaban sus labios; amanecían en ellos los colores que el gris de la tristeza había opacado durante años de sangre derramada por su conquista. Nadie quería perderse esos momentos donde las cadenas se rompían sin temor. Momentos de júbilo por un sueño que por fin, se había hecho realidad…

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La Cruzada del Diablo y La luna perdida

Benjamín Lajo Cosido

Titaguas, Alto Turia, Valencia. (2 de Julio de 2011). Estimados amigos/as:
Os comunico que el día 2 de Julio, en el Centro Social de Titaguas, Valencia, a las 12:00, presentaré en el Alto Turia las novelas, La Cruzada del Diablo (Siglo XI) y La luna perdida (Siglo XII)  Publicadas por Casa Eolo.
Pero, como voy a comunicar en el evento, lo que presento es mucho más que mis novelas. Presento al futuro que ya ha llegado y es nuestro Viento de la Esperanza. Un amanecer en la Cultura que es imparable. Un compromiso solidario con Ella, para que nadie la sienta como a una puerta cerrada y sí como al campo, sin vallas ni alambradas. Porque la Cultura sin Libertad, sólo es una palabra. Un cordial saludo y… os espero.

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Fondo Personal, Benjamín Lajo

Benjamín Lajo Cosido

Os acerco la actualización del Fondo Personal que me han hecho desde la Universidad de Barcelona,  en concreto, la documentalista, Olga Giralt. Por si queréis ver todo lo que he ido recuperando como he podido, con mis medios y en muchas ocasiones, sin ellos. Pero todo esfuerzo tiene su recompensa y ahora comprendo en su verdadera medida lo que significó tan dulce sacrificio que nuca se me impuso.

http://diposit.ub.edu/dspace/handle/2445/17144
   

Si me quieres escribir, ya sabes mi paradero...

Benjamín Lajo Cosido

La iniciativa que desde Casa Eolo se lleva a cabo es una esperanza para muchos que nunca pensaban que sus sueños iban a poder materializarse, aunque su nombre no suene ni tenga un agente literario que le allane el camino.

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Amapolas entre el trigo

Benjamín Lajo Cosido

Durante el año señalamos días para rememorar o reivindicar Fechas, Hechos y Derechos. Hoy, 8 de Marzo, es el día en el que las mujeres nos recuerdan que en esta recién iniciada segunda década del Siglo XXI siguen luchando por su situación social. Desgraciadamente, ser mujer es a diario noticia. Triste y dramática. Un incesante goteo de víctimas por la Violencia del Género Cobarde de quienes aún creen que el matrimonio o la convivencia en pareja les concede algún privilegio como el de ser dueños de sus vidas. Cuando el miedo se instala en un hogar, sus miembros son devorados por esa siniestra persona que se adueña de su destino, de sus vidas y emociones. Muchas veces, aún habiendo dado el difícil y angustioso paso de denunciar al mal tratador ante la justicia y de la evidente incapacidad o descoordinación de quienes son los responsables de impedir, anticipándose, que se culmine la tragedia, no llega o lo hace tarde. Casi siempre el verdugo consigue saltarse las medidas que se le habían aplicado judicialmente. Está claro que es un trabajo colectivo el que ha de desarrollarse para poder decir algún día que un problema tan grave está en vías de mejora. Y, como he dicho, en esto debemos implicarnos todos,  pues todos lo sufrimos al no hacer, más que lo (in)suficiente, lo necesario.

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Levante-EMV y la ética profesional

Benjamín Lajo Cosido

Os acerco esta referencia del periódico valenciano Levante emv sobre su ética profesional. Y lo dice quien paga a colaboradores para rellenar sus páginas con información que "los cronistas de barrio" les hemos facilitado y que para el colectivo social fue y es (aunque les incomode reconocerlo) importante. Muchos hemos sido sus machacas (otros lo siguen siendo) y mucha tinta se ha vertido por nuestra labor mercenaria. Mal debe ir cuando comienzan por menospreciar a esas melenas que les sobran y pasarseles la tijera para, seguramente, reajustar gastos internos y hay que cortar. Luego irán los redactores; "vagos", "rebeldes", INDEPENDIENTES... Esta historia es un relato empresarial equiparable al que sucede en cualquier otro sector. Reconversiones, etc...

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Pastores de olivos

Benjamín Lajo Cosido

Este año he podido compartir de nuevo la Campaña de la Aceituna en la Sierra de Espadán, en Algimia de Almonacid, Castellón. La experiencia de haber vivido ya su transcurrir en la anterior campaña, me ha concedido esta vez vivir con mayor intensidad su proceso. Esta ventaja, me ha permitido captar con mayor precisión en este ocasional aprendizaje de jornalero del Olivo, en las cinco semanas que he pasado entre ellos y con la gente de nuestro campo. Estos agricultores que he conocido por varios pueblos y tienen rostro y nombre. A pesar de las dificultades por las que atraviesan, mantienen prendida la Llama de La Esperanza con el compromiso de hacerles frente, aunque esa llama, irremediablemente, esté amenazada y condenada por el abandono y la indiferencia de hombres y mujeres que nada tienen que ver ni con sus vidas, ni con la tierra que trabajan con mucho esfuerzo. Personas que no han pisado nunca esos lugares donde nacen y se crían generosamente los alimentos que todos necesitamos.

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Terrorismo blanco

Benjamín Lajo Cosido

Hace unos años leía conmocionado el pequeño, pero gran libro; enorme, gigante, de Pere Foix, “Los Archivos del Terrorismo Blanco. El Fichero Lasarte. 1910-1930”, donde nos ilustra sobre las acciones oscuras y ocultas que desde el poder de aquellos tiempos se produjeron. Eran años duros. Donde la democracia era un sueño inalcanzable, pues todo se debatía socialmente en sobrevivir y sólo unos valientes que arriesgaron sus vidas porque aquella terrible situación cambiara. Que plantaron cara a la realidad que los estrangulaba. Según Foix, más de cuatrocientos de estos hombres y mujeres, fueron liquidados, suprimidos, borrados de este mundo por salirse del guión y por pensar que era necesario que imperase la justicia (la verdadera, no la escrita) y combatir en una lucha desigual lucha su impuesto destino, como están haciendo en estos momentos los saharauis.

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La Voz

Benjamín Lajo Cosido

Estaba escuchando en la radio del coche las noticias matinales. Todas las frecuencias eran tediosas y mis dedos buscaban sin mirar nuevas emisoras. De pronto, cuando ya creía que iba a terminar oyendo lo mismo de siempre, una voz hizo fruncir mis ceños. Entre los montes de la sierra, lo que habitualmente se oye a sus faldas, arriba se distorsiona, se pierde. O la altura capta como mejor conducto al Sueño; no estoy seguro, ya que no es un medio monopolizado. Aunque existe y sentimos en nuestra realidad y haber quien me dice lo contrario.
El caso es que aquella voz que se asomaba era la de una persona ansiosa. Como si el tiempo le amenazara con no darle plazo y sus mensajes fuesen los últimos que La Humanidad iba a recibir:

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Sinergia

Benjamín Lajo Cosido

El Viento de la Alegre Rebeldía me llevó, desde La Serranía del Alto Turia, hasta las calles de la ciudad. Atrás dejaba a mi azada Callejana, al cuidado de mi compañera que, como a muchos eventuales de largo recorrido y coaccionados sin remedio por su situación vital, estuvo físicamente ausente; pero presente en el corazón de aquellos que defendemos nuestra Dignidad porque representábamos a muchos y muchas currantes que han sufrido a los piquetes de la patronal, y de eso, nadie habla o se ha hecho en voz baja.

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Ellos no esperan (la minería)

Benjamín Lajo Cosido

No les falta esperar al 29 de Septiembre. Los mineros del Norte, como en todas las movilizaciones importantes que refleja nuestra Historia, además de los trabajadores del metal, siempre han sido los vanguardistas de la Lucha Obrera. Su encierro, por no cobrar sus salarios atrasados, es el mejor ejemplo de reivindicación que ni los sindicatos mayoritarios recuerdan hoy en sus discursos. Ni se ha colgado su tradicional pañuelito rojo el presidente del gobierno como hace cada año para ganar la confianza del pueblo. Este año, ha enviado al diputado Alfonso Guerra, que con su gracejo y arropado por los dirigentes de estos sindicatos “descoloridos y tibios”, han posado para la foto y que a tantos trabajadores representan.

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Desde la orilla de la Esperanza

Benjamín Lajo Cosido

Fue en una tarde de otoño de 1988.
Llevaba residiendo en Valencia casi un año y al terminar mi jornada laboral me dirigí al ambulatorio de la Calle Pintor Stolz, cerca de casa, a recoger unos análisis de sangre que iban a hacer virar el rumbo de mí vida hacía un lugar imprevisto e inexplorado. Entré en el centro sanitario con paso inseguro, como si el miedo asiera mis tobillos y e hiciera pesadas las piernas. Cuando llegué al mostrador de Información, un sanitario me preguntó qué deseaba. No estar allí (pensé) y le dije en con voz baja que quería recoger unas pruebas. Le murmuré mi nombre y de un cajón donde se guardaba por orden alfabético los resultados de laboratorio, extrajo una hoja plegada y grapada. Me la entregó y salí del centro médico raudo, sin que estaba vez nada ralentizara mis pasos.
Recuerdo que al entrar en el coche, durante un instante centré mi mirada en aquel papel como si esperara que se volatizase entre mis manos y aquello fuera sólo un mal sueño, pero se impuso la realidad y lo abrí. Una palabra resaltaba sobre las demás en la escueta frase que contenía:

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Nit (noche)

Benjamín Lajo Cosido

¡Quién iba a decir a nuestra gata Nit, que su artículo, “Cuando un gato llora”, ha sido leído por más de diez mil personas! Este dato lo baso en las lecturas que registra Kaosenlared, aunque este escrito ha sido difundido por más publicaciones amigas. Por lo que me siento en deuda con todos los lectores y creo que Nit bien se merece que les narre cómo le ha ido desde entonces.

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Algo falla...

Benjamín Lajo Cosido

... declara la Portavoz del Consell, señora Sánchez de León, en respuesta a la sentencia de paralización en los derribos del Poblado Marítimo del Cabanyal de Valencia, que ha ratificado el Tribunal Constitucional, al considerar que la Generalitat Valenciana ha tomado decisiones que no le corresponden y ha desoído la Ley reiteradamente; y a la sociedad, que ha pagado con sangre el respeto a su soberana dignidad.

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Callejana y yo

Benjamín Lajo Cosido

Entramos en su establo, reconvertido en cuarto de aperos de labranza y me dijo sonriendo:
   Escoge una...
Se refería a las dos hileras de azadas que colgaban de la pared empedrada del bajo de las herramientas y del tractor. Parecía un museo del paleolítico para mí y no cerré la boca como si viera el Papamoscas de la Catedral de Burgos, cuando me explicaba cual eran los fines que lograbas con aquellas herramientas de labrador. Había de todos los modelos y tamaños. Nuevas, vírgenes, que aún no habían probado la miel de la Tierra. Pero una mediana y usada me atrajo entre todas. No contenía nada que pudiera diferenciarla, nada aparentemente especial del resto salvo su sencillez. Cuando la cogí del alambre donde descansaba, el Tío Pepe, “El Callejano”, sonrió de nuevo: era su azada preferida por las experiencias compartidas y por el sufrimiento que juntos pasaron. Pepe, es del pueblo de Calles, cercano al pueblo de Chulilla donde vive y fuimos vecinos. Recuerdo que cuando me la entregó, me dijo:

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Semillas de sueño

Benjamín Lajo Cosido

Es saludable, de vez en cuando, pasearse por los recovecos de uno mismo para hallar en ellos todo lo que el paso del tiempo nos ha ido aportando por el camino recorrido. Solemos guardar dentro de nuestra mente experiencias vividas como si de un trastero se tratara y almacenamos recuerdos que acabamos olvidando, pero que siguen ahí, soterrados, ocultos. En algún rincón de nuestra memoria. Por las circunstancias que te envuelven cada día o por los acontecimientos a los que debes enfrentarte sin elección, irremediablemente. Es curioso cómo llegamos a acostumbrarnos de forma inconsciente, a pasar de ser los protagonistas de nuestra vida como es lo natural, para convertirnos en testigos de las vidas ajenas. De llegar incluso a cuestionarlas o analizarlas hasta el punto llegar a ignorar quienes somos y qué es lo que verdaderamente anhelamos. Dejamos de soñar para vivir una realidad que sólo existe fuera de nosotros.

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Por sus vidas, no lo olviden

Benjamín Lajo Cosido

Benjamín Lajo Cosido. La Burguesía, dijo el revolucionario Buenaventura Durruti en una entrevista realizada por el periodista canadiense del periódico Toronto, Van Passen, en el verano de 1936, si es necesario, se abrazará al fascismo antes de abandonar sus privilegios. Y así fue. Era consciente de que eso es lo que ocurriría al finalizar la Guerra Civil. Incluso aquellos burgueses que dudaron al comenzar el conflicto y parecían estar dispuestos a mantener su lealtad al legítimo gobierno republicano, fueron desertando de sus principios y decidieron dar su apoyo a los militares golpistas sublevados: bien como comprometidos quintacolumnistas en las retaguardias republicanas o bien pasándose directamente a sus zonas ocupadas.

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Rayo de Hierba

Benjamín Lajo Cosido

Benjamín Lajo Cosido. A lo largo de la Historia han surgido mujeres y hombres con luz propia. Seres extraordinarios que han irradiado su resplandor para iluminar la oscuridad que nos envuelve a la gran mayoría, como la estrella que da vida a nuestro planeta. No cabe duda, si se estudia con curiosidad este hecho, que les vendrán a la mente más de uno. Sabios que han aportado con su singular virtud, que los ha diferenciado del resto, al desarrollo de la inteligencia humana. Personas cuya inquietud les ha llevado a explorar en lo desconocido la manera de hallar alguna respuesta ante los enigmas. Que no han dudado en adentrarse en el espeso bosque de los impulsos ni han temido a las decepciones porque su perseverancia ha resistido a la erosión del fracaso.

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El viajero Ilustrado

Benjamín Lajo Cosido

D. Simón de Rojas Clemente y Rubio
El hombre del que voy a hablarles, nació en el pueblo de Titaguas, en El Alto Turia, en La Serranía de Valencia, a finales del Siglo XVIII, en 1777. Este sabio botánico, amapola entre el trigo, hizo que la investigación fuese para él una sana obsesión por hallar respuestas sobre su entorno, allá donde fue. Sus características. Sus posibilidades, todo llamaba su atención; y lo que creo más importante: Buscaba siempre su razón de ser. El conocimiento de su estudio y el mejor aprovechamiento, por consiguiente, de las bondades de las tierras por las que anduvo.
Discípulo aventajado del botánico Antonio José Cavanilles, fue, junto a los botánicos Pío Font Quer y Mariano La Gasca Segura, uno de los cuatro “grandes” de nuestra Historia Botánica. Pero fue de estos eruditos mencionados, el aragonés La Gasca, con quien mantuvo una estrecha relación que se consolidó en amistad y de ella dieron frutos estudios como “Ceres Hispánica”, que junto al que fuera director del Real Jardín Botánico, Sandalio Arias, es considerado como uno de los mejores trabajos realizados sobre el trigo. Sus investigaciones nos hacen comprender que el estudio del Medio Ambiente y todo su inmenso horizonte es una garantía de futuro si respetamos su infinita generosidad. En sus observaciones nos enseña, a ver, lo que normalmente miramos. Él nos hizo comprender que la Naturaleza se manifiesta en cualquier rincón. Que su presencia nos afecta y que debemos protegerla, pues Ella, lo hace con nosotros.

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La taifa de fabra

Benjamín Lajo Cosido

Benjamín Lajo Cosido. Hace bastante tiempo, antes de que los hispanomusulmanes y los hispanojudíos fueran expulsados por los hispanocristianos después de ocho siglos en la península, existieron los llamados reinos de taifas. Fueron dos épocas separadas por sucesivos emiratos que facilitaron con su unificación la formación del Califato Omeya en Al-Andalus. El único califato occidental que ha habido y que concedió esplendor, cultura y poder a esta tierra. Un imperio al sur de Europa, que fue vanguardia en un continente cristiano y arcaico.
Castellón, emana esa singular Historia por su territorio. Nos hablan las piedras, los vestigios de aquellas civilizaciones que tanto nos aportaron. No está de más recordar al lector, que en ese casi milenio, convivieron las tres culturas con la voluntad de hacerlo.

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El señor de los olivos

Benjamín Lajo Cosido

Benjamín lajo Cosido. Qué sencillo resulta escribir cuando lo que narras, lo has vivido antes. Cuando trasmites el sentimiento con el pensamiento y dibujas fielmente los hechos. O cuando consigues, que una imagen captada por tus pupilas, se convierte en una frase en la que es posible intuir el tacto, el olor, el color y el sabor.
Para iniciar este escrito, debo hablarles antes de una persona a la que admiro por su amor al entorno en el que vive día a día. Su nombre es Manuel y es oriundo de la tierra donde estamos viviendo actualmente nosotros: Algimia de Almonacid, en Castellón. En la hermosa Sierra de Espadán. Hemos convivido casi durante un año en este pueblo donde aún se puede sentir en la frente la suave caricia del Viento de la Libertad (si la buscas o la encuentras) Su rostro está arado por el viento de la sierra. De mirada firme, como la de los cerros. Parco en palabras sin condimento o superficiales. Debajo de la visera de su gorra se protegen sus ojos claros y limpios como lo son los cielos despejados de la sierra. Con su pequeña hoz, sujeta a su cinturón por la espalda, está ya cerca de los ochenta (ya quisieran muchos tener su vigor) y con su cuñado José, la hija de éste, Encarna, su marido Vicent y el hijo de ambos, Iván; que continúan aferrados al campo como si en él tuvieran enterradas sus raíces, que las tienen, generación tras generación, desde que les alcanza la memoria, y no renuncian a compartir con la tierra el bello sueño de la esperanza de sus frutos. Un sueño que cada temporada ven crecer y madurar hasta materializarse.

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Siempre mueren los mismos

Benjamín Lajo Cosido

Este es el título con el que designamos el compositor e intérprete, Manolo Solvy y quien escribe, al poema número 13 de nuestro trabajo músico-poético, “Almas Peregrinas” en 1998. Ambos, fuimos trabajadores de astilleros en Valencia. Con este tema, pretendimos rendir un sentido homenaje a nuestros compañeros muertos en la deflagración del buque, Proof Spirit, en Unión Naval de Levante el 7 de Julio de 1997. Fue una tragedia silenciada en su momento que a muchos, nos acompañará mientras vivamos. Un amargo recuerdo que nunca se borrará de nuestros corazones.
Continúa

   

A cincuenta años vista...

Benjamín Lajo Cosido

El Ser Humano, en su evolución, jamás ha dado su brazo a torcer por dejar de sentirse el ombligo del Universo. Ha sacrificado a todos los que pusieron en duda esta ufana teoría, aunque el tiempo les acabó dando la razón. Ha magnificado su corta existencia, pretenciosa y persistentemente. Escudando su ambición detrás de ideologías o en una hipócrita moralidad que no se creen más que los imbéciles que la defienden como Juana de Arco y, casi todos sabemos de qué le sirvió su fe ciega.

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Guardiana de sueños

Benjamín Lajo Cosido

A través de sus ojos se puede ver su vida dedicada a la docencia. Amparo Martí Vallbona, pertenece a ese grupo selecto de maestros y maestras que ejercen su trabajo sin creerse demasiado el significado de la palabra, Jubilación, pues, voluntariamente, sigue alentando y alimentando las mentes del porvenir. Dos veces a la semana, abre la biblioteca de Algimia de Almonacid. Un pueblo del Alto Palancia, en la Sierra de Espadán, Castellón. De aproximadamente trescientos habitantes. Con un bajo presupuesto (por supuesto) para cuestiones culturales, pero que goza de un Fondo Bibliotecario admirable y un espacio amplio, a pesar de las dificultades económicas.
Sus frecuentes Bandos Municipales, en los que insta a los niños (y no tan niños) a que vayan a la biblioteca a escuchar por la tarde uno de sus mágicos cuentos; como el que anunció días atrás este agosto: “El cuento del gato de la Señora Manolita”, que oí anunciar desde un bancal con mi azada “Callejana”. Me arrancó una sonrisa e hizo que detuviera lo que estaba haciendo para así poder enterarme qué es lo que había discurrido esta vez su desbordante imaginación y llamar la atención de vecinos, pequeños y mayores.
En la biblioteca, hay un rincón, un universo dedicado a las marionetas, donde Amparo deleita y transporta a aquellos que congrega. No importa si son cincuenta o dos. Ella, con su férrea voluntad, representa a los protagonistas de sus obras.

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Los ciento y un papanatas

Benjamín Lajo Cosido

Esto parece el inicio de un cuento, pero no. Es el título que utilizo para denominar a los actores cuyo guión se basa en el del Sumario Judicial abierto por el Caso Gúrtel.  La corrupción de esta trama se está desnudando como una cebolla. Capa a capa. Entre indignación social diaria y estupor ante lo que todavía se avecina. En suma des-facha-tez, que nos va inmunizando con anticuerpos de pasividad absoluta ante tanto “bigotes”, “amiguito del alma que te quiero un montón”, trajes, bolsos y demás fetiches a los que encima se ha de aliñar todo con el “presunto” correspondiente, cuando sabemos sobradamente eso de, “Santa Rita, Rita. Lo que se da, no se quita” Así es la escena de esta comedia en la que sólo se ríen los que participan en la obra y los que están entre bastidores dictando la parodia.

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Guerra incivil

Benjamín Lajo Cosido

En un alto de La Sierra de Espadán, en Castellón, el viento agita la Memoria de un pueblo dividido, partido en dos. Las dos españas, han criado a su prole en una dudosa Democracia desde que el dictador del Silencio Tenebroso, murió de viejo y sin rendir cuentas por cuarenta años de consentida divinidad que nos supuso aproximadamente un millón de vidas.
Es 18 de Julio de 2009, un día estival como aquel de 1936. Aún no ha amanecido y las sombras del monte se desdibujan creando formas que cobran vida. Tal vez, sean los recuerdos inquietos que me invaden quien provocaba su espontánea presencia para recordarme que un día como el que estaba viviendo, fuese el comienzo de una esperanza dispuesta a materializarse como una explosión de resistente ilusión ante la decadencia e injusticia social. Un grito que dejó de ser ahogado para inundar los corazones oprimidos tras décadas de abusos y atrocidades cometidas por las clases dominantes.

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Camellos por el desierto

Benjamín Lajo Cosido

Muchos hemos escuchado que cruzar un desierto con camello es mejor que hacerlo andando.
Desde este desierto llamado crisis que tenemos que recorrer, nos guste o no, por la avaricia de una minoría que lo está atravesando con sus aviones personales u oficiales, uno descubre que el hambre, los truenos estomacales; esos sonidos a los que antes no tuvimos algunos (por suerte) sentir porque estaban lejos de la realidad que nos tocó vivir, más afortunada, por cierto. Si se compara con los duros años de la posguerra que sufrieron nuestros mayores. Aquello que tantas veces hemos oído decirles sin escucharles. Las historias de los abuelos, las recibíamos como un rollo repetitivo, que nos producía sopor, pero que, resignados ante su perseverancia, algunos retuvimos sin demasiada inquietud, tal vez debido a nuestra adolescencia o juventud.
Últimamente, que llevamos sumergidos desde hace tres años en el mundo rural, recuerdo muchas de aquellas transmisiones orales que mis padres nos contaban a mis hermanos y a mí al calor del hogar. Sus recuerdos iban tejiendo nuestra imaginación. Incluso, muchas veces, conseguían hacernos callar y escuchar, que nunca es oír.

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Fer i desfer

Benjamín Lajo Cosido

Es sencillamente humillante lo que estos días se debate como soluciones anticrisis por parte de los sindicatos mayoritarios. Resulta que sus dirigentes, en un alarde de inspiración social, proponen para amortiguar el desastre al que se ha llegado con pérdidas de puestos de trabajo y en protección de los trabajadores, un cambio en el sistema productivo. Ya no saben ( o no quieren saber) que precisamente fueron ellos quienes colaboraron en la destrucción de la Producción Industrial. Seguramente, vieron en sus propios intereses la ocasión de sus vidas. Muchos de estos dirigentes ahora ocupan puestos en el sector dominante y privado. Son tan numerosos los casos, que no quiero aburrir al lector. Ahí está la hemeroteca si quieren ampliar esta información que les hará reflexionar. Ni qué decir tienen los políticos que nos representan en el poder y en la oposición. Socialistas y Populares, en un pasado muy próximo, fueron los actores directos de lo que voy a tratar de explicar sin que la rabia me domine. Sí. Rabia e ira porque sus reconversiones han sido las culpables de que haya hoy lo que hay. Inestabilidad, precariedad y miseria creciente. Culpan a la crisis mundial (qué ironía) para esconder su fracaso nacional. A esta situación se ha llegado precisamente por su oportunismo especulativo. Deshicieron la industria mirando desde el confort al sistema que el poder les ofreció en bandeja. Un país de servicios a granel, construcciones desmesuradas en planes urbanísticos, que no gozan los desfavorecidos, que defendieron a costa de sus principios (si es que alguna vez los tuvieron) y ahora se rasgan las vestiduras. Y no lo hacen por solidarizarse con los sub-humanos que crearon a base de su egoísmo, no. Lo hacen porque nunca imaginaron que ellos también sufrirían al final las consecuencias de tan lamentable cuadro social. Estos clarividentes, a los que considero máximos culpables que nadie de todo lo que se está viviendo, nos ofrecen la receta de volver a recuperar la industria para salir de esta situación, cuando desmantelaron ellos mismos con su consentimiento, con todo el conformismo y complicidad, dicho sector.

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La esquiva verdad

Benjamín Lajo Cosido

Dentro de algunos libros podemos encontrar revelaciones que hacen que veamos de otra forma aquel consistente y seguro Ideal, Teoría o Principio Personal que, bajo ningún concepto, pondríamos en duda momentos antes.
Son rarezas que surgen cómo la erupción de un volcán o el temblor apocalíptico de un terremoto. Resulta difícil creer que un conjunto de palabras, sean capaces de producir en nuestras mentes cataclismos o intervengan radicalmente sobre nuestros conceptos más firmes e inamovibles.
Algo parecido me ha sucedido con uno de estos libros-llaves, como me gusta llamarles. Rareza, puede confundir al lector; suena más a místico, y en este tipo de libros a los que así denomino, no hay más magia que la que emana de la simple Verdad. Sí, esa verdad que en muchas veces dudamos, pero que existe.

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Los muertos que nacen

Benjamín Lajo Cosido

... Fuerte, con ancho corpachón de campesino que recuerda la robusta y poderosa humanidad de Durruti. Un semblante enérgico y aderezado, ligeramente marcado por la viruela, los ojos vivos, la frente despejada. Un aire un poco selvático y tímido. Un hombre simple, modesto, aún hoy absolutamente inconsciente de que es un héroe.

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Especuladores de vida

Benjamín Lajo Cosido

Recientemente, leía en un boletín informativo de Ecologistas en Acción de Los Serranos (Valencia), en su número de invierno, en “Ecos de la Serranía”, la polémica suscitada a raíz del sistema de regadíos que, de manera poco transparente, han impuesto bajo razones confusas y acoso a nuestros labradores unos pocos poderosos comarcales. Un proyecto de regadío impulsado e impuesto con laberínticas maniobras “legales”, por supuestos especuladores; algunos con cargos públicos, como el alcalde de Losa, Benjamín Aparicio y el ex-alcalde de Chulilla, Luis Yuste Yuste, presidente comarcal del Partido Popular. Además de participar y asociarse en este engranaje de oscura manufactura, amparada por leyes y derechos sofisticados. Creados por sastres del despiste social y ejecutada por la empresa Somocer, encargada de llevar a cabo las obras, próxima a los círculos del PP comarcal. Como verán, todo queda en casa.

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Condena en vena

Benjamín Lajo Cosido

Si el Ministro de Justicia, señor Bermejo, ha declarado que no piensa renunciar a su Derecho de criticar las sentencias de algunos jueces cuando crea oportuno, debe de ser porque la Justicia es tan creíble como lo es la existencia de los nomos.

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Esperanza pétrea

Benjamín Lajo Cosido

¿Qué es una piedra?          
Un planeta lo es. Una convicción también puede ser una firme roca. Un sueño alterando las leyes de realidad, es toda una cumbre rocosa. Hasta una mirada puede llegar a ser una piedra. Me atrevo a decir que hay palabras que son piedras. Porque las piedras cuando se domestican se pueden convertir también en ladrillos. Dejan de ser simples y rodadas costumbres en la orilla de un camino, en la falda de un ribazo, para ocupar el cimiento, las paredes de una casa. Este es el comienzo...

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Crisis o decadencia?

Benjamín Lajo Cosido

En la corta pero intensa vida del Ser Humano se han sucedido como muchos sabemos los imperios. Todos ellos han tenido un principio y un fin. Han permanecido durante un espacio en el tiempo, han hecho Historia en muchos puntos de nuestro planeta. Egipcios, griegos, romanos, mongoles, ingleses, españoles... Sí, también fuimos un vasto imperio “donde nunca se puso el sol”. Porque los imperios son una mala fotocopia del poder divino que los humanos nos inventamos un día para ser superiores a otros humanos y someter su voluntad utilizando al miedo. Un emperador o rey de reyes cristiano; un Califa en la religión musulmana o Príncipe de los Creyentes, son una encarnación del poder absoluto, universal; tal es o fue su pretensión.

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Esas pocas veces

Benjamín Lajo Cosido

Un día como otro, resulta ser diferente. No esperabas una visita que remodela tú decorado habitual porque quieres, sientes, que esa ocasión sea inolvidable. Que perdure en el recuerdo y te acompañe en los momentos de soledad o te salve en un periodo de difícil inestabilidad. Una novedad que despierta de la monotonía.

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Los hechos vencen y convencen

Benjamín Lajo Cosido

Necesitamos que nos hagan, no que nos digan. Es el momento de dibujarse una diana certera en el corazón que late libre y dispararse. Es la hora de desnudar hasta los huesos. Que nada ni nadie impida a la voluntad manifestarse. Ni a la desnuda verdad elevar su voz incontestable sobre las mentiras invasoras. Si, es hora de abandonar los viejos prejuicios que nos limitan y de recuperar los valores que se olvidaron al contemplar los luminosos neones de lo superficial que nos deslumbran un instante, como la efímera vida de un fuego artificial. ¿Qué nos impide derribar sus muros? ¿No es más atractivo sonreírle al miedo, a la muerte definitiva? No a la realidad, a esta muerte crónica que nos consume cada día y de la que somos adictos; algunas personas, vocacionales...

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El mejor amigo...

Benjamín Lajo Cosido

Me quedé con la cuchara en la boca al ver cómo un perro abandonado trataba de rescatar a otro, su compañero de andanzas seguramente, en una autopista de Santiago de Chile, evitando el tráfico fluido que por ella transcurría a vertiginosa velocidad.

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Periferia

Benjamín Lajo Cosido

Tres mujeres están abriendo una senda perdida en el monte. Lo hacen siguiendo los recuerdos de los mayores sobre su antigua ubicación. Una senda olvidada que lleva hasta La Corraliza, al pie del Frailecico. Una peña que corona el Cañón del Turia en Chulilla, en Los Serranos de Valencia.

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Dicen los hechos

Benjamín Lajo Cosido

... que no son palabras.
Son sólidas formas. Rocas que se desprenden tras el aguacero y caen dentro de una realidad ficticia que cuando aceptamos complacidos. Es el único lenguaje que comprenden los sueños que han dejado de ser simples proyectos. Cuando esto ocurre, nada te parece irrealizable porque ya es veracidad en estado puro lo que se muestra. Los Hechos son certezas, nunca dudas ni vacilaciones. Son, inamovibles verdades palpables.
Innumerables veces, he escuchado a otros semejantes decir: “Voy a hacer...” “He pensado que si...” “¿Qué os parece si un día de estos nos juntamos y hacemos?” “El día menos pensado...”

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Una amarga silueta

Benjamín Lajo Cosido

Parece que fue ayer. Al cruzar aquella esquina de la Plaza de las Llanas de Afuera, junto a la catedral de Burgos, nos tropezamos. Sólo nos conocíamos de vernos por el casco antiguo de la ciudad; por amigos comunes que a susurros comentaban que tenías SIDA. Que tu abuso por la heroína había facilitado el contagio de la enfermedad.

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Mis errores, míos son

Benjamín Lajo Cosido

Lo sé, es una mala costumbre que quería compartir con ustedes, que, cuando les place, me leen.

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La teoría del tío maño

Benjamín Lajo Cosido

Desde que llegué  por el Barranco del Carraixent en una “cestella”, como el Moisés de la Biblia, desde la Meseta Castellana de Burgos, que me dijo en una ocasión la Tía María, mujer del Tío Maño y que me integraron en sus vidas, aprendí a su lado lecciones que ni los más avispados catedráticos e intelectos son capaces de discurrir.

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Hojas en blanco

Benjamín Lajo Cosido

Espacios infinitos que socorren a mis inquietudes y cobijan a mis sueños. Porque soñar es anhelar que no es soledad lo que me invade. Es un lugar compartido al cual dirijo mis latidos.

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Dos por tres calles

Benjamín Lajo Cosido

Puede parecer que esta controversia no tenga sentido, pero no. Hay malabaristas que son capaces de transitar por tres puntos siendo dos. Me explico.
Hace una década, recorrí junto a mi compañera Paca la ruta que según la novela de José Luis Sampedro, -El rio que nos lleva-, hacían los gancheros o madereros desde la Sierra de Albarracìn, conduciendo por su adolescente Tajo hasta Aranjuez sus troncos. Esta novela, del abuelo que todos quisiéramos tener, y al que pudimos conocer por mediación de su mujer, Olga Lucas, en Valencia, nos despertó el interés por la historia de estos hombres que desarrollaron una profesión dura, exigente y necesaria para el abastecimiento de madera a la industria.

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Una verdad a medias

Benjamín Lajo Cosido

Esto es increíble. Que alguien se moleste porque otros traten de recuperar a los suyos, víctimas de la barbarie y el odio franquista a estas alturas, bien merece unas palabras encendidas; yo en este caso anacrónico, prefiero escribirlas incandescentes.
Me había propuesto, después de una década dedicada a hurgar en el pasado, no escribir nada al respecto en estos momentos que son decisivos; sin duda para quienes tuvieron que sufrir, soportar hasta la saciedad los ideales de unos enajenados que decidieron seccionar la yugular a la sociedad en 1936, entre otros motivos porque sé que ahora están en primera línea personas competentes para completar la lucha de millones de personas.

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Con el paso cambiado

Benjamín Lajo Cosido

Disculpen, pero estoy anonadado...
No es frecuente escuchar a un conservador decir que los desfiles militares son un coñazo como le hemos oído recientemente a Mariano Rajoy. Lo que demuestra que la Derecha o el Centro, como ahora dicen llamarse, alberga elementos antimilitaristas, ya no entre sus filas, sino en su misma Plana Mayor. No me sorprendería un día de estos verles a la cabeza de una manifestación contra la OTAN o pedir a gritos que Guantánamo se cierre. Puede que hasta acaben por declararse antinucleares o anticlericales. A mí me están entrando unas ganas de alistarme al ejército... Sólo por llevarles la contraria; y es que a este país de países ya no lo reconoce ni Dios ni Lucifer. Dirán que estoy haciendo leña del árbol caído, pero se me ha quedado una sonrisa de dos sabores, en idéntica proporción de alegría y terror que hasta a mí me sorprende. Es como cuando algo te causa tanto miedo que te ríes impulsiva e histéricamente. Claro que es bueno cambiar, sobre todo si estás equivocado, pero por favor, paulatinamente. Así, de sopetón, al menos para mis neuronas, esto es como el Apocalipsis. Con sus cuatro jinetes y todo.

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