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Antonio Pérez Collado
Antonio Pérez Collado
Podcast audio @RadioKlara LliureDirecte. Entrevista a Antonio Pérez: No a los recortes (16'55'', 8Mb)
Tal es la capacidad productiva de Occidente que los gobiernos de estos países se ven obligados a reducir la producción industrial (textil, astilleros, siderurgia, etc.), agrícola (vino, aceite, frutas…) y ganadera (leche, pollos, etc.) para que no caigan los precios y se garanticen las ganancias de las grandes empresas y de la banca. Otra cosa es el futuro de trabajadores y agricultores tradicionales, que no pueden competir con la mano de obra barata y las importaciones de los países empobrecidos, ni con la agroindustria contaminante de los terrenos y acuíferos.
Hasta ahora han resultado fallidas las torpes campañas orquestadas para desprestigiar la rebelión popular del 15-M, que ha desconcertado a medio mundo; el otro medio estábamos deseando algo así y nos hemos sumado con inusitada alegría. Ha sido un soplo de esperanza, a pesar de que monseñor Rouco afirme que los jóvenes de las acampadas tienen el alma vacía.
Leyendo el artículo que Amadeu Fabregat publicaba el pasado 15 de mayo en el diario Levante-EMV, lo que se le ocurre sospechar a uno, nada más leer el titular “¿Es el PP un partido anarquista?”, es que el joven Amadeo se pasó las clases de Historia del Pensamiento en el bar de la Facultad. De otra forma, que no sea el desconocimiento más absoluto del mundo de las ideas, no se comprende que se pueda relacionar a ningún partido político (y mucho menos al PP) con el ideal libertario.
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Conmemoramos este año el 1 º de Mayo en un escenario que no era imaginable tiempos atrás. En apenas una década hemos pasado de tener el Estado del bienestar al alcance de la mano a una etapa en la que se han perdido (o mejor dicho: nos han quitado) todas las conquistas sociales que nos habían ido permitiendo acercarnos a las condiciones de vida que disfrutaban las envidiadas sociedades nórdicas. En estos momentos las políticas neoliberales, asumidas tanto por gobiernos de derecha como socialdemócratas, arrasan con salarios, derechos y servicios sociales.
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Soy lector habitual de su veterana y exquisita cartelera y en varios números (ya hace algunos años) tuve la fortuna de ver publicados parte de mis artículos de opinión, por lo que considero que la C. TURIA es algo entrañable para mí y para muchos de mis compañeros de anarcosindicalistas y de otros grupos libertarios de esta ciudad y sus comarcas cercanas.
Si me animo a mandar esta amistosa carta, después de decidir hace años cesar de enviarles colaboraciones escritas, al comprobar que eran sistemáticamente desechadas –seguramente por mis razonadas críticas a los gobiernos del PSOE y/o a los mismos sindicatos que acaban de firmar duros recortes a nuestras pensiones- es para comentarles, sin acritud, lo mal que nos sienta a muchos de sus lectores que se siga equiparando el pensamiento libertario con el desorden o la violencia, cuando hasta el diccionario de la RAE ya lo diferencia.
En uno de los “Huevos de Colón” del penúltimo número de la Turia (2.453) se dice. “… Lo podremos comprobar en la anárquica fiesta de las Fallas”, lo cual delata una cierta y reiterada animadversión hacia el anarquismo, dado que en su caso no podemos achacarlo a desconocimiento o ignorancia (algo común en la mayoría de los tertulianos y supuestos periodistas que tienen la misma costumbre).
El acuerdo, o más bien la rendición, que han firmado los llamados agentes sociales (antes sindicatos de clase) UGT y CC.OO. con el gobierno supuestamente socialista (versión socialdemócrata, tonos pastel) suponen la mayor traición al conjunto de los trabajadores españoles, que –tristemente- siguen apoyando y cotizando a estas burocracias sin escrúpulos ni vergüenza.
No nos quedan ya calificativos para nombrar la reforma del sistema público de pensiones que nos acaban de imponer quienes no sólo dicen que nos representan, sino que incluso presumen de entender nuestros graves problemas y defender nuestros derechos legítimos. Retrasar la jubilación a los 67 años, las jubilaciones anticipadas a los 63, pasar el tiempo de cotización exigido para tener derecho a la pensión completa de 35 a 38´5 años y ampliar el período de cálculo de la pensión desde los actuales 15 años a los futuros 25 es la mayor canallada que se puede imponer a una población como la española que alcanza los mayores índices dentro de la UE de paro, precariedad y carencia de servicios sociales.
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Les costó lo suyo a las cúpulas de UGT y CC.OO. decidirse a convocar la Huelga General que las agresiones del neoliberalismo económico a los derechos sociales se merecían desde meses atrás. A toro pasado, y sin mucho convencimiento por parte de las direcciones de los dos sindicatos mayoritarios, se respondió el pasado 29 de septiembre a la más dura reforma laboral de cuantas se han perpetrado en este país por gobiernos de uno y otro pelaje… y hasta con la complicidad del sindicalismo institucional; no lo olvidemo
Lo primero que habrá que ir aceptando es que la huelga ni fue total ni resultó el fracaso anunciado desde hacía semanas por la caverna mediática. Es indudable que el paro fue mayoritario en industria y transporte, mientras que en servicios y administraciones públicas el seguimiento fue inferior. Podríamos dejarlo en tablas, pero si le sumamos los cuatro millones de parados que no pudieron hacer huelga aunque lo hubieran deseado, y el numeroso grupo de los que fueron amenazados con el despido y otros males si osaban ejercer su derecho a la huelga, habremos de concluir que la HG supuso un aceptable éxito, dadas las circunstancias.
No han faltado casos patéticos de políticos y columnistas que tenían el corazón partido, pues deseaban tanto el fracaso de la huelga (por coherencia ideológica) como su triunfo (para acelerar la caída de ZP). Tampoco ha sido fácil el papel del Gobierno —tan obligado a imponer recortes como a asegurarse el buen rollito con CC OO y UGT— o el de Méndez y Toxo, anclados impenitentes en el diálogo social.
Al final, Franco acabó muriéndose, y a sus discípulos más aventajados les faltó tiempo para desatar lo que él dejara “atado y bien atado”, convirtiéndose en masa al nuevo credo democrático para continuar disfrutando de las mieles del poder. Ese salto tan original de la dictadura represora a la democracia representativa gustó tanto a los poderosos de otras latitudes, que lo han procurado imitar en más de un Estado metido en reformas.
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Eso era antes, no hace tanto, pero desde que el poder también nos manipula a través del lenguaje, nada es lo que parece y muy pocas cosas significan en la práctica lo que nuestros gobernantes quieren que creamos. En el terreno laboral es posiblemente donde más se aprecian estos cambios, ya que hasta los conceptos y nombres más claros están siendo sustituidos porsinónimos y eufemismos, cuyo objetivo es hacer que nos sintamos parte del sistema que tan injustamente distribuye el producto de nuestro trabajo.
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Y si ese miedo existe siempre, porque la patronal siempre se las arregla para tenernos en un puño, imponiendo leyes que faciliten y abaraten el despido, permitan la flexibilidad absoluta y las arbitrariedades más aberrantes para cambiar horarios, turnos, vacaciones, funciones y tareas. En estos momentos en que el paro camina hacia los cinco millones de víctimas, ese miedo se multiplica y paraliza cualquier posibilidad seria de respuesta a los atropellos de la inmensa mayoría de empresarios.
Antonio Pérez Collado
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Es cierto que los políticos actuales no suelen destacar por su agudeza intelectual y por su profundo conocimiento de la realidad social, baste recordar la vergüenza ajena que producen sus despistes ante algún reportero que se atreve a preguntarles por cosas serias, pero tan simples como el salario mínimo interprofesional, los índices del paro o, simplemente, el precio de un café.Antonio Pérez Collado
Es cierto que ni el salario mínimo interprofesional (SMI) ni el precio inalcanzable de las angulas tienen una repercusión directa en la economía de la mayoría los ciudadanos, pero no es menos cierto que dichos datos nos pueden servir de referencia para comprobar, de nuevo, cómo se agranda el abismo que separa a pobres y ricos.Antonio Pérez Collado
Tras el clamoroso triunfo de Obama y los tranquilizadores mensajes de la cumbre de los líderes de los países más ricos e influyentes, las aguas vuelven a su cauce y la crisis recupera su papel estelar en los medios de comunicación. Ha sido un breve e injustificado espejismo, durante el que nos han querido hacer soñar que las cosas empezaban a cambiar y que la salida del negro túnel estaba cerca. Pero tanto en la campaña del Partido Demócrata de EE.UU. como en la reunión de Washington (regada generosamente con vinos de 300 euros la botella) no había demasiadas pistas fiables que permitieran pensar en un verdadero cambio. Es lógico, por otro lado, que si los dos candidatos que compiten cada cuatro años por la presidencia de los USA y del resto del imperio necesitan para sus costosas campañas electorales la financiación de las grandes empresas, éstas no quieran gastar un solo dólar en apoyar a alguien que no se haya comprometido previamente a respetar y defender sus intereses.Antonio Pérez Collado
El ansiado triunfo de la sección española de fútbol en la reciente Eurocopa no podía llegar en mejor momento. Ha sido como un bálsamo que calma todas las dolencias de la sociedad española. De haberse repetido la trayectoria habitual, la que consistía en regresar a casa sin pasar de los cuartos de final, el país podría haber sufrido otra decepción por culpa de sus costosos ídolos, viéndose expuesto al trance de despertar cualquiera de estos calurosos días con la sensación de que todo va mal: en el fútbolde selecciones no levantábamos un trofeo desde 1964, Fernando Alonso no gana una carrera, el paro se acerca peligrosamente al 11%, los precios suben dos o tres veces más que los salarios, las hipotecas cada mes son más difíciles de pagar, la UE amenaza con la jornada de las 65 horas semanales y con encerrar durante 18 meses a todo aquel trabajador inmigrante (pobre y de piel oscura, principalmente) que se encuentre en este paraíso sin los papeles en regla.
Antonio Pérez Collado
O la cuadratura del círculo. LaAntonio Pérez Collado
La noticia ni llego a serlo, se olvidó antes de ser masivamente difundida. No podía salir en los telediarios ni ocupar los disputados espacios de los periódicos de mayor tirada, reservados a la publicidad y a la pugna entre Zapatero y Rajoy, por eso se quedó en una breve nota de agencia: “Un joven extranjero de 23 años ha muerto electrocutado cuando supuestamente pretendía robar cable de cobre de un transformador eléctrico...”Antonio Pérez Collado
Desde nuestra óptica internacionalista no podemos dejar de señalar que algunos personajes a los que se les llena la boca de “valencianía” son los auténticos responsables de las amenazas que se ciernen sobre el futuro de algo tan entrañable y valioso para nuestra historia y nuestro patrimonio como la huerta de Valencia, la Albufera, El Cabanyal y un largo número de espacios naturales en los que se trama y tramita la construcción de puertos deportivos y urbanizaciones..Antonio Pérez Collado
Si se quiere avanzar hacia una sociedad más libre y justa será imprescindible que se rompa con todo lo que constriñe y reprime las libertades individuales. Reivindicaciones y valores que hace siglos fueron un acicate para las luchas emancipatorias, como el voto o el parlamentarismo, han cubierto ya su ciclo y son estrategias perfectamente toleradas y asumidas por el capitalismo porque se han revelado inocuas y sedantes.COLUMNAS
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