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La Foguera dels Velluters: el temps passa, la lluita continua
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La Foguera dels Velluters: el temps passa, la lluita continua
diumenge, 15 de gener de 2012 19:52
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Ací teniu enllaços al programa de la jornada, a un document on s’ennumeren necessitats perquè tot ixca bé, i, per últim, un text que conta la història que es commemora (“El Motí dels Velluters”)
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Video de barriodelcarmen.net en la Foguera 2010
EL MOTI DE VELLUTERS: una recreación histórica
21 de enero de 1856.Valencia.
Acaba de romper el día. Los recién estrenados adoquines de la calle del Hospital están resbaladizos y mojados. La noche anterior ha debido helar. Al alba comienza la larga jornada laboral en las fabricas sederas de la ciudad.
Como todos los días un gran número de hombres y mujeres salen de sus viviendas apresuradamente. Los unos marchan amodorrados hacia las hilaturas del barrio de Velluters; otros, atraviesan la vieja muralla ,y a paso muy ligero, alcanzan las fabricas de Patraix o Vinalesa.
La ciudad cuenta con unas 15 hilaturas que emplean vapor1. Nada que ver con el hilado y torcido a mano de aquellos otros trabajadores, antiguos oficiales y aprendices del gremio, que siguen desarrollando este trabajo en la forma que tradicionalmente, y desde siempre, se había hecho en los talleres de los maestros sederos. Hoy estos talleres son cada vez menos tras la Ley de libertad de industria de 1813, la cual también disolvió el Colegio del Arte mayor de la Seda.
Los talleres sederos lentamente agonizan. No pueden sobrevivir sin la seguridad y protección de los gremios . Supeditada toda su actividad a los comerciantes desde la provisión de materias primas a la venta de sus productos así como la obtención de crédito, en estos momentos se encuentran al borde de una inminente ruina desde que en 1852 la pebrina asolara los campos de morera. Ante la escasez de la hoja, los precios de la fibra bruta de seda se han incrementado y por si ello no fuera suficiente, además los beneficios comerciales están experimentando una imparable caída por la competencia del tejido de seda extranjero, en concreto, el procedente de la región del Ródano (Francia), más barato y mejor acabado que el valenciano.
No obstante se tiene noticia de que todavía funcionan en el barrio dels Velluters unas 146 hilaturas a mano,2 además de otros tantos talleres de pasamenteros y tejedores de terciopelo, espolines, brocaletes, damascos, pañuelos o tafetanes.
La aparición de las fabricas y la mecanización del hilado ha hecho el resto. Muchos velluters han pasado del taller a la fabrica, y abandonando la lanzadera y devanadora manejan ahora hábilmente las maquinas cuyo vapor produce tanto la energía mecánica en los tornos de torcido como el calor de las calderas donde se extrae el hilo del capullo de seda. Entre los más viejos hay expertos oficiales del gremio de hilanderos y se sabe que más de uno, incluso, llegó a presentar su carta de examen a maestro. Nunca se examinó, la supresión de la organización gremial hizo que su solicitud siga amarilleando archivada en alguno de los registros del Colegio de la Seda.
La seda será el sector donde se instale por primera vez en Valencia una máquina de vapor, en concreto, en la fábrica Battifora de Patraix hacia 1837. Pese a ello, no resulta un negocio atractivo para los nuevos ricos ,demasiados riesgos, y no pasará mucho tiempo antes que la crisis sedera sea inevitable. Estos nuevos burgueses capitalistas, han encontrado otros negocios más provechoso y fáciles. Así, comercializan en el extranjero el excedente de las cosechas de arroz o se dedican a las obras públicas municipales como el encauzamiento de las aguas potables o la instalación del alumbrado a gas. Controlan el Ayuntamiento y tienen muchos amigos en Madrid, así que no es raro que obtengan además la adjudicación de las obras de construcción del puerto de Valencia o algún tramo del ferrocarril. El suministro al ejercito resulta también desde el punto económico altamente interesante habida cuenta del importante movimiento de tropas en la guerra contra los carlistas. En Valencia, D. Jose Campo, ha amasado una importante fortuna y en la actualidad explota le línea férrea Valencia-Madrid; siendo Alcalde acometió el empedrado de las calles, la instalación del servicio de gas (1844) las aguas potables (1850) y la desaparición de atzucats. Fue un gran negocio.
Pero, los hombres y mujeres que caminan hacia esas fabricas de todo esto no saben nada.
Sólo saben que les espera una agotadora jornada en locales que en muchos casos apenas tiene luz, donde el calor o el frio llegan a ser extremos y la humedad les hace toser y enfermar de los pulmones y todo por un mínimo salario que los reduce al hambre y en ocasiones a la indigencia. Cada nueva máquina ahorra muchos brazos por lo que es frecuente la perdida de trabajo. Además está la cuestión de la mujeres. El hilado ha sido siempre un oficio de hombres y sin embargo los patronos prefieren a las mujeres (el 80% del trabajo de hilatura será de mujeres) 3 .Ante estas circunstancias no son pocos los que añoran e idealizan el tiempo de los gremios. Saben que son más de 10.000 hilanderos en toda la provincia y que sólo la unión y la asociación entre todos les permitirá conseguir mejoras en sus condiciones de vida y trabajo. Pretenden, pues, reducciones de jornada, aumento de salario, socorros mútuos, atención médica...
El miedo va con ellos. En el verano pasado una epidemia de cólera se cebó en más de 2000 vecinos de la ciudad.4 La mayoría hombre y mujeres pobres. El agua contaminada y el calor hizo la enfermedad irrefrenable en los meses de junio a octubre hasta tal punto que la ciudad cerró las murallas con el consiguiente colapso en la vida urbana y comercial.
También hay mucha rabia y decepción. El gobierno de los progresistas les ha traicionado. Todavía no ha pasado dos años desde que el 16 de julio de 1854 corrieran a la Plaza de Santa Catalina a gritar "Viva Espartero", " "Abajo el mal gobierno" , apoyando así el pronunciamiento militar contra los diez largos años de moderantismo. Y es el mismo gobierno liberal el que permite todos los abusos y reprime a los trabajadores, como el año pasado en la huelga general de Barcelona donde la autoridad militar aplicó con gran severidad sanciones de prisión y castigos corporales, hasta la pena de deportación y la amenaza de pena de muerte a quienes únicamente exigían el derecho de asociación, una jornada y un salario justo, peticiones tantas veces prometidas por los liberales ahora en el gobierno.
Hace algunos días que viene corriendo el rumor que en diferentes fabricas de Valencia y provincia se han celebrado reuniones para preparar una protesta. Hay quien dice que incluso se ha propuesto la quema de máquinas. Hoy es el día señalado para salir a la calle. A una hora determinada han cesado los trabajos en todas las fábricas. Grupos muy numerosos de trabajadores se dirigen a diferentes puntos de la ciudad. Desde la Plaza del Mercado se les oye corear ! pan y trabajo! ¡ Mueran los ricos ! ¡ Asociación o muerte¡.
A su paso por la C/ del Hospital, se ha unido a los manifestantes otros velluters de los talleres aledaños. A la altura del Colegio del Arte mayor de la Seda, la multitud enfebrecida se desboca en un único grito ! som velluters ! ante la pétrea indiferencia de la ya obsoleta institución. Mientras tanto desde el gobierno civil se prepara la intervención del ejército…
Valencia a 21 de enero de 2012
Josenia Salvador Alamar