La violencia en el Cabanyal

Cabanyal

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PitjorMillor 



@BarriodelcArmen

Eleuterio Gabón. “La ministra ha despreciado mi ofrecimiento para recorrer juntas el barrio y ha preferido visitarlo con los violentos”- Rita  29/3/10
Acabadas las Pascuas empezó el jaleo, y el mismo día en que el caso Gürtel salía en primera plana de la prensa nacional, las escavadoras volvieron al Cabanyal y esta vez con los antidisturbios como escolta.
Como ya se veía venir, los vecinos y miembros de movimientos sociales de la ciudad no tardaron en salir a las calles a parar los derribos. El primero tuvo lugar a las ocho de la mañana en la calle San Pedro y la policía no tardó en allanar el paso de las máquinas a porrazos.


Otra cosa fue en la calle Vidal de Canelles. Ya entrada la mañana se presentaron allí los políticos, los medios de comunicación, varios furgones de antidisturbios y un gran número de locales. Y por supuesto todo ese gentío, ese que llaman violento y está compuesto por pequeños y mayores, vecinos del barrio y de otros barrios, miembros de la plataforma y de otros colectivos, estudiantes y estudiados, ocupas y desocupados trabajadores, jubilados y parados. Gentes diversas, de esas que llaman pueblo, de esas que son numerosas cuando la injusticia es grande y es clara, como es el caso. Gentes a los que los políticos, secundados por los grandes medios, llaman violentos; porque protestan y se defienden de las violencias institucionales de las leyes, de las violencias de las extorsiones y las amenazas, de las violencias de las porras y las represiones, de las violencias de las mentiras y las estafas, de las violencias de los de siempre contra los de toda la vida.

Cercados por la policía, abrazados a las casas y a ellos mismos, una parte de los manifestantes mantuvo la resistencia hasta que la policía local intervino, es decir usó la fuerza. A rastras y golpes fueron separados y echados fuera del cordón policial de antidisturbios que fijaba la entrada a la calle y donde ya esperaba la escavadora. Políticos y diputados fueron arrastrados y golpeados igualmente. Los antidisturbios, cuyas “intervenciones” dependen no del ayuntamiento sino del gobierno central, cargaron nuevamente para dispersar a la gente que se mantuvo firme a la entrada pese a los porrazos. Algunos, al ver esa defensa militar de una escavadora que derrumba una antigua casa, tuvieron reminiscencias de lo ocurrido en la Punta.

Entonces de lo alto de la casa señalada comenzaron a caer flores, de esas que salen en primavera en los tejados de las casas abandonadas. Dos compañeros, que escalaron al tejado para evitar que la grúa actuase, las lanzaban abajo. Los periódicos contaron que se defendieron de la policía a golpes y patadas, pero lo cierto es que se abrazaron uno al otro, sentados en el tejado, mientras la policía trataba de separarlos y llevárselos al calabozo. La tarde siguiente pudieron regresar al barrio aunque con algunos golpes de más.

Ese día se tiraron abajo tres casas más y es probable que se intenten nuevos derribos en los próximos días. Las gentes están movilizadas y concienciadas, cada vez más. Aunque es verdad que hay en el barrio quienes dicen sí a la prolongación de la avenida. Sin embargo, en días como el pasado, en que las cosas se escenifican, aparecen claras las injusticias y las barbaridades, no parece lógico que quien es del barrio, quien quiere al barrio, quiera también que lo partan por la mitad.   

CAMPANYES

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